¿LA DISTANCIA ES EL OLVIDO?

La enfermedad que tengo: Enfermedad Renal Crónica, en estadio terminal, esto es que requiero Tratamiento de Reemplazo Renal (diálisis).

¿Cómo la vivo?

Pues intentando no pensar en ella, limitando mi diálogo interior al respecto, y procurando ser cauteloso con la ingesta de líquidos y alimentos para que el tratamiento se limite a ser una jornada “de trabajo” en el hospital, adonde acudo sin gusto, y evito disgustarme.

Hay días en que con el tratamiento se me producen unas rampas dolorosas, pero ya he aprendido a detectar los síntomas y avisando a las enfermeras, que lo hablan con los médicos, me ajustan la extracción de líquidos o/y me dan unos botellines de un líquido dulce con los que, con su ingesta, suelo superar el dolor en minutos.

Sin embargo no siempre es así, hay días, hoy por ejemplo, que la cosa se hace durilla. Suelen ser días en los que he sobrepasado el límite recomendado de ingesta entre sesiones, los 2 kilos. Hoy fueron 2,3 kilos, ayer fue la Fiesta de la Primavera y se entiende.

No ha sido mucho el sobrepaso, pero lo era y al acabar la sesión, no en medio de ella, al intentar calzarme para marchar a casa me han dado unas rampas terribles en las dos piernas y he debido tomar el líquido dulce y descansar, más tarde y por fin, a los quince minutos he podido dejar el hospital y volver a casa.

En casos como el de hoy, que me han pasado unas pocas veces, en Pekín y en Badalona, las rampas se reprodujeron más tarde, aunque más leves, condicionando mi movilidad con algo de cojera pasajera.

Quiero decir que sabiendo que esto pasa, y que mis riñones necesitan del tratamiento para que la sangre no acumule toxinas, y vivir, no me quejo de mi condición.

Puedo vivir mi vida casi que con normalidad.

Afortunadamente la medicina actual hace que el riñón artificial no sea más que una máquina que, por dos agujas, me recircula y purifica la sangre.

Estar en China me ocasiona tener que pagar el tratamiento, lo que me cuesta mi pensión entera, y eso no es poco, pero mientras no me afecten nuevas enfermedades, que con la edad son previsibles, no hay problema.

Otra cosa es saber que la suerte no siempre me sonreirá, lo que me hace pensar sobre un posible traslado a España para encarar la vejez con mejores garantías.

Xiá y yo lo hemos hablado y considerado que pudiera eso ser aconsejable dentro de cinco años, no antes, si …

De momento los médicos me encuentran lo suficientemente bien para no tener que pensar en ello. De ser así, entonces, hablaríamos sobre un posible trasplante de riñón, porque es esa una posibilidad real ya que mi mujer me lo ofreció. También he tenido la oferta de donación de un sobrino nuestro, pero no quiero pensar en ello, solo podría pensarlo dentro de un traslado.

Pero pregunté sobre ello en Can Ruti, su respuesta fue que si vivimos en España, es posible. Por eso, de trasladarnos, quizá pensaría en ello, ni por asomo antes.

Así que vivo feliz porque me sé querido, me siento protegido. ¿Qué más puedo pedir?:

Que mis hijos Álvaro y Andrea se acuerden de mí alguna vez, porque yo no los olvido, nunca lo hice y siempre los tuve presentes aun cuando decidí dejarlos al marchar yo de Badalona.

La distancia dice la canción que es el olvido, pero, como en la canción, yo no concibo esta razón.

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