
PREFACIO
Por qué me desterré solito (y por qué no me arrepiento)
Soy consciente, o solo creo, ¡qué más da! que mis días de ingenuidad marcharon.
Hace tiempo (hablo de un tiempo atrás) en que entendí que no solo el mundo estaba loco sino que lxs mundanxs habían perdido en muy gran medida el sentido pues evidenciaban incapacidad para enfocar horizontes. ¿Los creían inexistentes? (¿por inalcanzables?), yo preferí entonces inventarme uno. Y con ello no tiraba la toalla, no huía, no silbaba, sino que esa era mi marcha hacia adelante.
Vivo solo cuanto puedo a mi mejor manera y clamando que alcanzaré un horizonte, pues lo hay.
No, no estoy emocionalmente exiliado pues no existe tal exilio, ¡me desterré yo solito!, es otra cosa que aquí explicaré someramente.
VINE A CHINA PORQUE buscaba un sentido y sí, ocultamente, también placer, pues así entendía que debía ser. Quería lo imposible, lo sigo deseando, pues lo posible lo conocía y era malo de cojones.
No soy ingenuo, y pienso que mucho de lo negativo que viví recientemente fue, en qué medida mayor o menor no lo sé, producto de envidia e incomprensión.
¿Mis dudas? son producto de observar que cuando se afirma que acierto… lo mío es por ser un suertudo, y cuando me equivoco no es por tener simple mala suerte, nunca, es solo porque soy un impresentable.
¿Jugaba yo, antes y siempre, con fuego o era que me estaba quemando y corría buscando un lugar con el calorcito justo? Apunto a quien proceda y así piense que valore en medida justa. ¿Me ofreció agua o extintor?
Sea como fuera aquí llegué, a China, adónde todos, o casi todos, los que me conocían me daban a lo sumo unos pocos meses.
No llegué, vi y vencí, ja, ja, ja, pero creé una familia, realicé mis sueños infantiles, hice nuevos amigos.
También estuvieron los pesimistas esos que prefieren ser inertes e inanes. Son gente que bailan al son que suene en la radio que ellos escuchan, no saben de más emisoras, peor, han perdido la curiosidad por conocer más allá de lo que su acomodada existencia les da, de su espacio de confort. Esos mismos que ahora se ofenden cuando pienso en voz alta, y digo, que si bien yo debo pensar en los demás cuando hablo, ¿qué hay de la empatía mínima a mí debida? Entonces señalan mi egoísmo, ¡vaya!
No era el mundo contra mí, pero tampoco, menos, era yo contra el mundo, no estaba loco tal como no lo estoy ahora, solo que no estaban ellos en «la» verdad, solo eso, ¿alcanzarán a entender algún día que no existe una verdad para todos?
No hice las américas, no hice las asias, pero triunfé, sí, y aquí sigo, feliz, con calorcito y placer. Y no siento más que ¿ganas de masturbarme a la daliniana forma? Más o menos así, sí. Pero, con 67 años a cuestas, ya estoy en paz conmigo mismo y sé que nadie necesita de mi esperma, menos mi padre que nos dejó hace 22 años.
También sé que nadie necesita de mi flagelo, pero esto deben de entenderlo otros y no veo muestras de interés en ello.
Superé el destierro, creo que con nota, y superaré, espero, el adiós que se me impuso, el silencio al que me obligaron.
Desde mi actual tranquilidad. Si alguien quiere una caña, aquí estoy, en Pekín 这个是我家:中国北京房山区。
- «España 2006: El bofetón sin anestesia»
ESPAÑA, 2006
Estaba para mí totalmente carente de sentido y vi que muchos de los españoles que me rodeaban, que formaban parte de mi vida, habíanse enajenado.
Fueron muchas gotas las que colmaron mi paciencia, las que me decidieron a poner tierra de por medio.
GOTA LABORAL Y DE DESCONFIANZA EN UN SISTEMA EN EL QUE NUNCA CREÍ
En plena orgía de saqueo del grupo editorial para el que trabajaba (estamos en los años 2000 – 2003) un patum de la cultura catalana al que le comenté, tras leer un artículo suyo (levemente incriminatorio para la dirección del grupo) que en la dirección se había instalado una gentuza que (llenándose la boca con sus maravillosos espacios sociovergentes, pascualistas o/y jordistas) no eran sino simples chorizos. Me contestó, quitando hierro a mis temores, “que todas las editoriales pierden dinero”.
Vaya, así que era yo un paranoico, el que llevaba las cuentas. No entendía el mundo editorial, no pienses en ladrones, es que la gente la caga, solo eso.
Claro que sí, pero este paranoico era a quien iban a obligar a ajustar (creativamente please) unos resultados que sabía falsos -ya los certificaría un nuevo auditor, tranquilo tú- que para eso ha sido nombrado apenas unas horas antes, menos de 24, en sustitución del que hacía más de 9 años que nos auditaba y que tenía cita prevista para la siguiente mañana.
Mal rollo total, caí enfermo.
Entendía yo que si habían puesto a un gran depredador a la cabeza de la editorial, y a su guardaespaldas a la cabeza de la distribuidora (que era la máquina del dinero), sería a la espera de la carroña que dejara el lobo para lanzarse las hienas sobre ella, no soy imbécil, pero esperaba cierta resistencia. No había ninguna resistencia.
No hubo resistencia y más tarde, tal como estaba previsto, se abalanzaron sobre los restos. Fue de tal grado la grande bouffe que hasta hace bien poco que ha estado sufriendo el ecosistema del libro en Catalunya los efectos de aquel desaguisado, y han sido muchos años. He ido leyendo al respecto.
Tras mi enfermedad intenté volver al trabajo, tras verme un poco recuperado, para comprobar en la distribuidora cómo se habían comprado voluntades. Más horas extras para los de abajo y comisiones para unxs vendedores que no vendían lo que decían sus liquidaciones de ventas, que eran y sabían falsas.
Para colmo se seguía girando papel pelota y no se sabía hasta cuándo duraría esa situación. Sintiéndome perdido, y aun sabiendo que iba a decepcionar a mucha gente, opté por la provocación, para que prescindieran de mí. Si no podía hacer nada, una discreta retirada no sería lo peor, menos en la situación personal que vivía en mi casa, que no voy a pormenorizar aquí. Solo decir que necesitaba descansar.
Esa cuestión, laboral y ética, me marcó profundamente. Además no tenía anestesia a mano para tamaño bofetón. Era lo que me había recordado Luis Edo, de ATTAC, durante un fin de semana mientras paseábamos por el campo junto a otros miembros de la asociación y yo le hablaba de mi problema laboral: que el empresario tiene en el capitalismo el derecho a perder dinero si quiere, lo pierde sin necesitar siquiera justificar una equivocación, no, porque es el dueño.
No existía pues el robo, estábamos bajo sus propias leyes sistémicas y en el caso que me preocupaba debía entender que poco, nada, podría hacer frente a la evidente decisión de hundir el grupo. Si querían robarse «su» dinero la ley no me defendería. Desmantelarían la editorial y la distribuidora y nos dejarían a todos en la calle.
Debía hacerme a la idea de que a lo sumo habría formas de disimulo, que se compran, solo eso, y tal cual lo comprobé.
Así el bocado del botín a expoliar a los otros (en aquel caso a libreros, editores menores y a los propios socios de la empresa) solo dependería de la audacia y falta de mayor o menor decoro de los chorizos, es decir del grado de indiferencia y descaro con que el lobo nombrado para liquidarla -el ladrón- se moviera. El lobo no es el frágil dentro de un bosque selvático. Lo aprendí.
Llamo execrable a ese derecho a perder dinero a voluntad. Sin más. Sí, soy un pedazo de idiota.
GOTA PERSONAL (DILUVIO MÁS BIEN)…
Hubo quien me dijo cuando hablaba de mi proyecto en la comunidad china (de crear una escuela de chino) que los emigrantes debían integrarse, que esa era su obligación y ¿qué sentido tenía pues ofrecerles conocer el idioma de la tierra que dejaron, ¿para qué ese gasto? (¿cuál? Sí, la mierda bota y rebota por todas partes). Eso fue determinante). Me lo dijo una persona supuestamente progre. Hay muchx titulado como progresista con cursos CCC por correspondencia. ¡Hasta ahí podía llegar mi cautela!, ¡los invasores de ultracuerpos estaban entre nosotros!
También debo añadir que a otro progre, teniente de alcalde para más señas, descanse en paz, no le pareció mal de entrada, aunque me dijo no entender qué iba a sacar yo de ello, pero ese «argumento o falta del mismo» podía yo soportarlo, el otro, no, nunca.
Así que decidí que ese horizonte, aun y sabiéndolo inventado, apenas soñado, era real, y sería mi realidad. ¡Oh, sí!, como una puta cabra.
Sí, era posible, tal como la anarquía es para otro mundo posible.
La tierra es nuestra y el futuro será.
Bueno, sí, soy naif, prefiero serlo a comprado, cooptado, por la imbecilidad. Soy así.
Recordé entonces, un hecho anterior, de verano de 2003, cuando tal progresista me había dicho como reacción a una noticia en la tele sobre kurdos irakíes insumisos delante de la invasión yankee, que “esa” gente solo entiende de matarse. Se me colmó, y desbordó, la nula paciencia que podía conservar:
¡Sí, habíamos sido totalmente colonizados por los invasores!, así que yo me lanzaría a la piscina. Y si eso, ya me quitarían lo bailado. Y si en el futuro se prohibía bailar pues ya vería qué y cómo hacer.
No, no se trató de hacer tabla rasa, yo trataba de retomar lo poco que sabía desde otra posición, desde otro lugar, no desde aquella Modelo que era un Alcatraz más. Desde ahí no era posible.
«Horizontes inventados y abrazos»ASUNCIÓN ASUNCIÓN…
España va bien, decían muchos progres de esos que en unas horitas aprendían economía, geopolítica y lo que fuera menester, oiga.
¡Vaya mierda de placebo!, ¡mierda de autoengaño!
Quizás si yo veía solo una cueva de ladrones era porque yo era un inadaptado, decían, querían que yo admitiera.
Sí, inadaptado de la vista, ¡ja! Se entendió rápido, muy poco después, que en España había cacas económicas enormes (donde Catalunya tenía grandes caganers).
Fue para sorpresa de muchxs, que comenzaron entonces a ver a China más allá de la chinita de la cancioncita que en un bosque se perdió. Algo era algo, pero todavía entendían la igualdad de forma equivocada, sin equidad. Espero que el fascismo que se nos cierne nos haga entender de mejor manera el mundo, que ya no cuele como «obviedad» eso de la democrática Europa y la dictadura en China, que no seamos tan tontos como para comprar discursos que de simples deberían sernos súper sospechosos. No nos revolquemos por lugares comunes, no sirvamos de regodeo a quienes están ganando la lucha de clases.
Han pasado ya muchos años, muchas plazas ocupadas, muchos cielos asaltados… y seguimos teniendo poco más que nuestra mierda al sol. Y hasta parece que pronto, de nuevo, cara a él. Ya veis… Siempre me equivocaba, sí. ¿Seremos siempre los caganers aspirando a comer en la mesa del patrón?
Además oí (que) para qué me iba a ir con esos no democráticos (así blablabeaban por su condición de esclavxs) si además de antidemócratas su país ES Y SERÁ SIEMPRE EL CULO del mundo.
Poco más tarde, solo en 2008, decían esxs progres listos que los chinos comprarían las cajas de ahorro, ja, ja, ja, había que leerlos, que oírlos, patéticos, y tuvieron que escuchar a un ministro chino decirles «los chinos no complamos pala peldel dinelo, sino pala invenltil.lo, ¿ustedes sí?»
Ja, ja, ja, querer engañar al «chinito». Y es que no habían entendido algunos, son las cosas del supremacismo – por supuesto que de eso se trataba, que ese era y es el problema- lo del dicho del engaño y lxs chinxs).
Comprendedme, el racismo-clasismo yo entendí que había bien impregnado las mentes, que las tenía colonizadas tras años y años de bagatelas. Me sentía, me tenía, totalmente rodeado y eso me repugnaba por lo que debía huir antes de que la infección me alcanzara de lleno.
Y me fui.
Encontré bastante más placer del esperado, me sobraba casi. Siento que mi felicidad desbordara hasta el punto de provocar envidias, en fin.
ÉCHALE VINO AL PORRÓN…
Ahora quiero verme en un horizonte cercano donde el tiempo no lo pierda y hable de mi mujer, de mis hijos, con ilusión. Poder hablar con alegría y mostrar sin recato mi felicidad cuando estoy feliz, intentando estarlo siempre. ¡Deseo compartir mis momentos de felicidad!
También rememorar con cualquiera trocitos, y/o grandes pedazos, de nuestras vidas. Cuanta más felicidad, mejor.
Sé que será difícil en la distancia, pero siempre esperaré eso, menos no me interesa. Os espero.
Pienso que queriéndonos de verdad, los posesivos son abrazos. Yo siempre he sido muy afectuoso, de ahí que hable de mis hijas, de Andrea cuando estoy en China y de Bai Ji Tong cuando estaba en España, porque las amo, también a mi hijo, pero su caso, gramaticalmente hablando, no puede producir suspicacias, es simple, ¿verdad? ¡Joder con tener que explicar lo obvio!
Otro sí: no me refiero nunca cuando hablo de mi familia española o china solo entendiendo de mis familiares, ni los Bronchales ni los Bai, hablo de quienes ahí viven cerca mío, en mi corazón. No entiendo que haya quien vea preferencias u olvidos. Ese no es un problema mío y si alguien se siente excluidx o encuentra motivos para ofenderse que se tome un descanso, o un trankimazin.
Cuando cometo errores aspiro a saber pasar página, es una necesidad y una obligación. Si quieres a alguien lo entenderás cuando necesites, por ti y por esa persona, y olvidar agravios pasajeros debería ser fácil pues se trata simplemente de poner la voluntad en ello, sin más. Así de sencillo, ¿o es complicado?
Que tu prójimo viva y sea feliz. Eso deseo.
Que el prójimo deje vivir y ser felices a otrxs vendrá por añadido, sin esfuerzo, a poco que nos arremanguemos. Eso pienso. Y comento que me nacionalizaría chino si pudiera, pues me convendría, pero como no hay tratado de doble nacionalidad deberé conservar el pasaporte español, cosas del destino, del azar del nacimiento -aunque recuerdo, sea de pasada, que ya en 2014 juré frente a las cámaras de la policía de mi ciudad mientras me leían la cartilla y me multaban por trabajar sin visado de trabajo (visado que preparé tras esa declaración y para ello viajé a 香港 Hong Kong):
Sí, era y sería honrado y respetuoso-.
¡Me mantengo fiel a mi juramento! Amo y me enorgullezco de saberme apreciado y querido aquí! Amo estar aquí, sí, lo digo sinceramente.
Soy ya más chino que español, mas no hay para mí esa distinción, solo miro de estar entre buenas personas en donde quiera que esté, y ahora estoy en China y vivo feliz.
En su día fue cosa del azar, como el haber nacido en España, pero vivir aquí es ahora mi voluntad, pues entendí que este era mi hogar. No entiendo mucho más.
Los que me rodean, de los que me rodeo, son buena gente y por eso siempre será mi tarea esforzarme para ser mejor, con todo lo coherente que pueda desde mi espíritu anarquista, sin patria, sin dios/xs, con mis contradictorias patas que sueñan y anhelan más madera.
Fue difícil casarme con Xiá, pero descuidó su mayor riqueza, su bondadoso corazón, y la robé, la hice mía.
Y salimos a bailar.
Seguimos bailando, gracias amada por concederme tu riqueza, tu cuerpo, este baile.
No, no disparé nunca sobre los nuestros, pienso. ¡Y dos huevos duros!